Ofrecido por Molins

“Adaptar las infraestructuras al cambio climático no es una opción, es una urgencia”

Tras la DANA en la Comunidad Valenciana, se abre paso una nueva forma de entender la reconstrucción: más resiliente, más preventiva y con visión de largo plazo.

La gota fría del pasado otoño en la Comunidad Valenciana ha situado en el centro del debate dos cuestiones: primero, la reconstrucción de todo aquello que el agua destrozó; segundo, la importancia de la conservación, mejora y ejecución de las infraestructuras hidráulicas, tanto las ya existentes como las de nueva creación. En esta entrevista, Claudio Moral, responsable de Desarrollo de Canal Obra en Construction Solutions de Molins, analiza el papel de las infraestructuras hidráulicas y del hormigón técnico en un contexto marcado por el cambio climático, la obsolescencia estructural y la creciente necesidad de anticiparse a nuevas catástrofes.

¿Qué implicaciones tiene esto para la reconstrucción y la prevención futura?

La primera lección es clara: no basta con reparar, hay que repensar. La reconstrucción debe ir acompañada de soluciones que aumenten la resiliencia de las viviendas en zonas vulnerables. Esto implica aplicar criterios técnicos que consideren la probabilidad de eventos extremos futuros, con el fin de garantizar la seguridad a largo plazo de las personas.

¿Y en cuanto a la ordenación del territorio?

Es imprescindible que las administraciones prioricen la seguridad y la sostenibilidad, restringiendo nuevas construcciones en áreas de alto riesgo y adaptando infraestructuras existentes. Los datos hablan por sí solos: el 75% del territorio español está en riesgo de desertificación y 3 millones de personas viven en zonas potencialmente inundables. No se trata solo de reconstruir, sino de construir mejor.

¿Cuál es el mensaje de Molins ante esta complejidad?

Rehabilitar no es reparar, es anticiparse. Nuestro mensaje a las autoridades y a los afectados es que la reconstrucción exige conocimiento técnico, materiales adecuados y una ejecución profesional. No basta con devolver la funcionalidad; hay que asegurar que los hogares y las infraestructuras estén preparados para el futuro.

Se estima que casi la mitad de las infraestructuras públicas superarán los 20 años en 2030. ¿Qué riesgos supone esto?

El principal riesgo es que pierdan funcionalidad y comprometan su seguridad. Si no actuamos, los costes de mantenimiento aumentarán exponencialmente. Por eso es clave apostar por tecnologías avanzadas de rehabilitación: inhibidores de corrosión, refuerzos estructurales y soluciones específicas que pueden prolongar la vida útil en más de un 30%.

¿Qué papel representa la rehabilitación en la estrategia de sostenibilidad del sector

Un papel esencial. Conservar lo que ya existe es más sostenible que construir de cero. Disminuye el consumo de recursos, reduce residuos y contribuye a una economía circular. Además, rehabilitar ayuda a preservar el valor cultural y funcional de muchas infraestructuras emblemáticas.

SEOPAN ha alertado de que la inversión en infraestructuras hidráulicas está por debajo de los niveles de 1995. ¿Qué está fallando?

Estamos ante una clara desconexión entre el discurso climático y las decisiones presupuestarias. La inversión pública ha sido baja, y no contamos con un plan hidrológico nacional actualizado. Si no se revierte esta tendencia, España enfrentará graves restricciones de agua que afectarán al consumo, la agricultura, la industria y el turismo.

¿Cuál es el argumento técnico y económico más sólido para apostar por la rehabilitación?

Rehabilitar es invertir con retorno. Según SEOPAN, por cada euro invertido se generan tres en la economía. Pero no solo es rentable: es más rápido, más eficiente y más sostenible. En momentos de urgencia o en zonas degradadas, cada minuto y cada euro cuenta. Y rehabilitar permite actuar de forma eficaz sin renunciar a la calidad ni a la durabilidad.

¿Qué aportan los materiales especializados en zonas post- catástrofe o de condiciones extremas?

Son determinantes. Por ejemplo, los inhibidores de corrosión con tecnología MCI permiten proteger el acero sin modificar la estructura ni generar residuos. Son soluciones adaptables, duraderas y sostenibles, ideales para entornos agresivos como zonas costeras, sísmicas o tras una inundación.

Molins ha trabajado en puertos históricos como Málaga o el Muelle de Pescadores de Barcelona. ¿Qué enseñanzas dejan estos proyectos?

Que cada obra necesita una solución técnica específica y una visión a largo plazo. En esas intervenciones aplicamos refuerzos avanzados y tecnologías resistentes a la carbonatación o la humedad permanente, con bajo impacto ambiental. Esa experiencia demuestra que, incluso tras una catástrofe, se puede reconstruir con criterios de durabilidad, eficiencia y sostenibilidad.

Claudio Moral, responsable de Desarrollo de Canal Obra en Construction Solutions de Molins
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