La ingeniería de infraestructuras se ha convertido en una aliada imprescindible para la transición ecológica, y el proyecto de Salto de Chira, que ejecuta Red Eléctrica en Gran Canaria, es un claro ejemplo de ello. Este proyecto, cofinanciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), busca garantizar la calidad del suministro eléctrico y fomentar la integración de energías renovables en la isla.
El corazón del proyecto es la central hidroeléctrica de bombeo reversible de Salto de Chira, que aprovecha el desnivel entre los embalses, Chira y Soria, para almacenar energía renovable, en forma de agua, y transformarla en energía hidroeléctrica. Para ello, se recurre a una central subterránea que minimiza el impacto medioambiental.
La capacidad de almacenamiento energético de la central es uno de sus aspectos más innovadores. Al poder almacenar grandes cantidades de energía renovable, Salto de Chira contribuye significativamente a la transición energética de la isla, a su soberanía energética y a la descarbonización del parque de generación. Este almacenamiento es crucial para garantizar la calidad y seguridad del suministro eléctrico, especialmente en momentos de alta demanda o cuando las fuentes de energía renovable no están disponibles.
El proyecto también incluye la construcción de una desaladora que proporcionará el agua necesaria para el funcionamiento de la central hidroeléctrica. Esta desaladora es esencial para asegurar un suministro constante de agua, especialmente en una región donde las lluvias son cada vez más escasas debido al cambio climático. La desaladora está prácticamente terminada y se ha completado gran parte de la tubería que llevará el agua desde la Estación Desaladora de Agua de Mar hasta la presa de Soria.
Desde un punto de vista técnico, la central hidroeléctrica de bombeo de Salto de Chira cuenta con varios elementos de ingeniería destacados. Utiliza turbinas tipo Francis reversibles, que permiten tanto la generación de electricidad como el bombeo de agua. Estas turbinas están diseñadas para operar en tres modos diferentes: síncrono, vía convertidor y STATCOM, lo que proporciona una gran flexibilidad operativa.
El circuito hidráulico de la central incluye una caverna subterránea donde se alojan los grupos hidráulicos, compuestos por alternadores síncronos de 44 MVA y convertidores de potencia total. Esta configuración permite una transición rápida entre los modos de operación y proporciona un rango continuo de funcionamiento, lo que es esencial para la regulación de la potencia activa y reactiva.
La línea de evacuación de energía, que conecta Salto de Chira con la subestación de Santa Águeda, es una infraestructura clave para el proyecto. Esta línea de 220 kV permite la transmisión eficiente de la energía generada hacia la red eléctrica de la isla, garantizando así la estabilidad y seguridad del suministro.
Lo cierto es que el avance de las obras de Salto de Chira ha sido significativo en los últimos meses. En el barranco de Arguineguín, se han completado tres cuartas partes del tramo de 17 km de tubería que conducirá el agua desde la desaladora hasta la presa de Soria. Además, se ha finalizado la línea de evacuación de energía que unirá Salto de Chira con la subestación de Santa Águeda a 220 kV.
La Comisión Europea ha avalado a Red Eléctrica como titular de las instalaciones hidráulicas de bombeo en Canarias, reafirmando la regulación nacional existente. Esta decisión se basa en el carácter ultraperiférico del archipiélago canario, que imposibilita su incorporación al mercado de electricidad de la Unión Europea.
El proyecto de Salto de Chira no solo tiene un impacto positivo en el suministro eléctrico, sino que también contribuye al desarrollo económico y social de Gran Canaria. Es una herramienta eficaz para mejorar la garantía de suministro, la seguridad del sistema y la integración de energías renovables en el archipiélago que, además, incluye medidas para mitigar los efectos adversos de la desertización del territorio, como la erradicación de plantas exóticas y la recuperación ambiental de las áreas afectadas. Un modelo de trabajo con el que Red Eléctrica cumple 40 años en 2025, al servicio de España.
El proyecto también ha sido reconocido por su contribución a la lucha contra el cambio climático. Al incrementar la generación de energías renovables en un 37 % y reducir las emisiones de CO2 en un 20 %, Salto de Chira es un ejemplo de cómo las soluciones innovadoras pueden contribuir a la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.
En resumen, la ingeniería de infraestructuras es una aliada imprescindible para la transición ecológica, y el proyecto de Salto de Chira es un claro ejemplo de ello. Con su capacidad de almacenamiento, su contribución a la transición energética y sus medidas de protección ambiental, Salto de Chira es un modelo a seguir para futuros proyectos de energía renovable en todo el mundo. Además, los elementos técnicos de ingeniería, como las turbinas reversibles, el circuito hidráulico subterráneo y la línea de evacuación de energía, destacan por su innovación y eficiencia, contribuyendo al éxito del proyecto.